miércoles, 7 de mayo de 2014

¿Parados?

                                           La Tierra se desplaza por su órbita a una velocidad media de 106.200 km/h 

Camina la vida en un tránsito imparable
entre días y noches.

Recorren el placer y la amargura el río de la vida,
con la distancia que separa
la felicidad del alegre enamorado
y la tristeza de quien camina sin amor.

Transitamos,
entre sombras de penas
que delatan carencias y miseria,
y luces de satisfacción
que presume la mueca poderosa que avasalla. 

Creemos estar quietos en el reposo,
ajenos al ajetreo del viento,
de las nubes
y los sueños.

Se mueven 
los que acuden
y también quienes aguardan parados,

los rebeldes y serviles,
los cuerpos insinuantes y también los inhibidos,
quienes observan y los que descuidan,
los que ambicionan
y los que renuncian.

Nos movemos a pesar de la quietud
de nuestros cuerpos,
al abrigo de los días y las noches,
mientras están quitos, 
el sol y las estrellas.

La vida en la Tierra, 
como si de un duende invisible se tratara
va y viene, 
sin parar, 

cargada de ilusiones.

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