jueves, 24 de abril de 2014

Primavera




No lo creo,
no siento que mintieran ni tus gestos ni tus sueños,
tampoco tu mirada,
y menos esos  besos eternos  
tan certeros que nunca se alejan de la vida.

Lánguida en ocasiones la primavera,
tan fantástica y esbelta,
a pesar de las manos furtivas, esquivas,
regateando como el curso de los ríos,
el entorno o quizás la piel que acaricia,
entre silencios.

No entiendo la posibilidad de ignorar
y no creer lo que los sentidos dicen,
por mor de ser mentiras,
pues que es entonces el abrazo,
sino parte importante del aroma que se siente,
el tacto que se abre,
los ojos que se cierran para sentir:

placer,
nostalgia,
pena, alegría,…

¿Qué es un cuerpo sin sentidos,
incapaz de disfrutar de un amor que nunca muere?



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