jueves, 23 de febrero de 2012

Farsantes y secuaces


Está prohibido decir en la calle lo que se piensa.
Inolvidables vestigios de un pasado que tocara vivir,
de la mano de quienes deleitan,
creyendo que tienen que estar por encima de los otros.

Asoma el candor de niños de instituto para sentir los porrazos
que la vida les manifiesta por la calle.
Cuerpos mimados, ahora “enemigos”
de fornidos salteadores de inquietudes.

Engendros virulentos capaces de confundir
travesías con fraguas e hierro con personas.
Piltrafas de sus mandos, pobres cuerpos indolentes,
tristes fantasmas sin sonrisa,

carne anodina, sin nombre,
números simplones, sin apodo.
Reverso de los protagonistas que les mandan.

Esos farsantes que se muestran en carteles
con eslogan de futuro pero idolatran el pasado

3 comentarios:

  1. la foto inferior es tremenda... esa cocacola de supermercado y ese vino malo... ¡dicen tantas cosas!

    del contenido de tu poema, no hay mucho más que decir

    ¿dónde dejamos el sentido común cuando entramos a embargar un colegio a las once de la mañana?

    ¿por qué volver a las porras, a la sangre?

    ¿por qué no podemos con ellos, con esos poderosos corruptos que no hacen más que hundirnos y hundirnos?

    hay montones de cosas que me producen asco y desolación.

    biquiños,

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  2. Según el cálculo de probabilidades y la estadística, muchos niños de los que estaban en la manifestación tenían unos padres que votaron a los "salvadores de la patria" que ahora los aporrean... ¡Estaba cantado! Espero que tomen nota para las próximas elecciones.


    besos

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  3. Como ya sabes, trabajo en Defensa y en mi puesto ni pincho ni corto, aunque sí es verdad que si propongo algún cambio para el mejor funcionamiento de la sección que llevo, no suelo encontrar problema. También es verdad que en alguna ocasión escuché de algún jefe decirle a algún subordinado cuando iba a repilicar algo: "A usted no le pagan por pensar".

    Tú conoces la Administración tanto como yo, no tengo mucho más que contarte. Efectivamente los recursos personales están poco valorados, al menos así lo siento yo. Pero es lo que hay. Yo soy una simple ficha, una currita más de tantas.

    biquiños.

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