miércoles, 17 de noviembre de 2010

Enigmas



Cada momento, en cada lugar la vida asoma con un enigma. Podemos mirar al cielo e intentar montar en una nube desde la que tomar posiciones, y también parar, para tras contemplar cuanto seamos capaces de sentir en el entorno, elegir el camino e iniciar la marcha.

El problema puede ser equivocarnos y todavía peor, sentir los itinerarios poco menos que imposibles.

Pero, ¿qué valor tiene lo conocido cuando somos incapaces de debatir sobre lo imposible?.

Lástima que el fracaso duela.

9 comentarios:

  1. Duele menos si se acepta la posibilidad de antemano.... determinados riesgos valen la pena.... significan estar vivo.


    besos

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  2. Me encanta perderme. Creo que tomaría el último itinerario. Intrépida, pero no temeraria :)

    Besos

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  3. Esta entrada tuya duele como un buen poema. Será que me reconozco... O será que me ha gustado lo de los enigmas.

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  4. La vida es un enigma completo.

    Pero tenemos que seguir adelante para poder descubrirnos a nosotros mismos.

    Muy buena entrada,

    Besos

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  5. .Es verdad que el fracaso(a veces) duele pero también hay que sacarle el provecho.

    Tienes varias rutas para escoger, cierto, escoges una, y no sale bien: el camino es escarpado, pedregoso, cuesta arriba... Llegas al final muerto de cansancio.

    Pero tienes más vida por delante. Así que en otro momento te vuelves a plantar en el mismo lugar y vuelves a escoger. Y así sucesivamente, hasta que encuentres que el camino escogido se adecua a lo que esperas.

    Y si el camino que buscas no está en ese cruce señalado, tendrás que buscar otro cruce, otra meta.

    Así hasta la muerte. Siempre buscando, sin dejarse llevar por la rutina de un camino demasiado conocido.

    Esas maderas me traen recuerdos buenos de los dos años que estuve con el Club de Montaña Ferrol, con el que anduve muchos caminos y con los que volví a sonreir después de mucho tiempo. Jamás lo olivdaré. Todos los picos, todos los dolores, todos los esfuerzos.

    Aldabra
    biquiños,

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  6. Suerte el poder equivocarse,podemos elegir.
    Saludos.

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  7. La vida sólo es un enigma que se nos da a resolver: no recuerdo quien lo dijo, pero me has recordado que lo dijo alguien y que todos lo experimentamos alguna vez.
    Un abrazo.

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  8. Me ha impactado tu comentario tan rotundo en “Juego revuelto”. Has sido tan directo que es como si me hubiese sentido herida. Y sí, ya sé que es pura ficción pero tal vez mi “dolor” se deba a que me identifico mucho con mis personajes. En este caso, es verdad, que Belén tiene todas las de perder y es difícil que el lector empatice con ella. Todos nos solidarizamos con Mario porque nos parece el más débil y enamorado. Y tal vez por eso siento que le deba comprensión y tolerancia a Belén porque nadie lo va a hacer, a prior. Tienes razón en lo que dices en cuanto que Belén, de algún modo, se está vendiendo, entrega su cuerpo a Mario, su marido, a cambio de… (lo que sea). ¿Pero quién no ha transigido alguna vez?, ¿quién no ha vendido su alma al diablo por conseguir una pizca de amor, un abrazo, una palabra cariñosa? Yo lo he hecho, no me avergüenza reconocerlo; no importa el modo o las formas, porque al caso es lo mismo. Como dice la Biblia: “el que esté libre de pecado que tire la primera piedra”. Las relaciones son extremadamente difíciles y es casi imposible (al menos para mí) profundizar en los personajes, de tal modo que cualquier lector pueda llegar al fondo de sus emociones. Si es difícil en la vida real, más difícil se hace en un espacio reducido de unas cuantas líneas de un texto. En fin, con este comentario me gustaría que pensaras un poquito más allá, que leyeses entrelíneas. Con todo mi respeto (espero que lo tengas de antemano) y mi cariño. Biquiños,

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  9. Cada día hemos de escoger, lo que comeremos, lo que beberemos, que articulo del periódico le dedicaremos más tiempo,… eso solo en las cuestiones del día a día. Otras veces lo “que hemos de escoger” no forma parte de nuestra rutina diaria.
    Desde hace años soy consciente que el escoger un camino u otro, me puedo equivocar, pero estoy segura que siempre podre enderezar y retomar un sendero donde me lleve al punto deseado.
    Por suerte, podemos corregir nuestros herrones en los mil caminos que nos pone como aprueba la vida.
    Un abrazo

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