miércoles, 7 de julio de 2010

Las curtidurías de Marrakech



Otros pueblos descubren otras culturas y puesto que la fascinación tiende a asociarse con lo desconocido, uno descubre con admiración el movimiento de otro pueblo, en este caso Marrakech, palpando el tesoro de la vida que se pone en marcha antes del despuntar del alba, con una luminosidad uniforme, olor de hierba buena, sonido de bocinas, y el dulzor de crépes rellenas de miel o mermelada ideales para el desayuno.



Convive junto al despertar lento y parsimonioso de quienes se desperezan la locura trepidante de una agitación desproporcionada. Paseantes, motos, motocarros, carricoches, carromatos tirados por mulos, carros empujados por personas, bicicletas, confluyen en el centro de las calles, esquivándose entre sonido de cláxones.



A los lados, en puestos abiertos, sin escaparate, mostrándose directamente, el comercio presenta otro latido cotidiano, de sueños de ganancias, de espera, de ventas, de trabajo. Uno tiene la sensación de recorrer un mercadillo de la vieja Europa, pero nada igual, un tumulto y un desorden claramente diferenciado y, acentuado por el adhan, llamada a la oración realizada por el muecín, propagada desde los altavoces de las mezquitas instalados en lo alto de sus minaretes.



Al acercarnos a las curtidurías, descubrimos con el espeluznante hedor de los pellejos, el castigo de un trabajo cruel y despiadado. Cuenta la leyenda que los curtidores son vistos como demonios y se entiende, observamos la narración viva del infierno.



Un espacio en el que las pieles de vacas, cabras, ovejas y camellos, irán pasando por distintos tanques; de agua y sangre, para hacer más fuerte, de orina animal y excremento de paloma para ablandar, de azafrán para tintar de amarillo, índigo para el azul y amapolas para el rojo, con los curtidores hundidos hasta la cintura para su manipulación.



Después de un proceso de 20 días, que concluye tras secar las pieles al sol, finalmente, manos artesanas convertirán en bolsos, babuchas, monederos, carteras... expuestos para su venta en los bazares, desde los que la vida se prolonga, en un nuevo capitulo.


12 comentarios:

  1. Marrakech que buenos recuerdos me trae..!

    Has expuesto magistralmente una de las facetas más entrañables la de los curtidores de piel.

    Claro que a través de las fotos no se puede oler.. pero si que siento el olor de las crèps de miel humm!

    Fascinante este reportaje y para mi como ya te he dicho lleno de recuerdos.

    Besos querido amigo

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  2. Preciosas fotos, como siempre. Y buen relato.
    Pero, cada vez que entro me dan ganas de acariciar y besar a Roma.

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  3. Muy interesante reportaje, ilustrado perfectamente con las fotografías.

    Saludos cordiales,

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  4. Un viaje perfecto el que nos regalas: estupendas fotos y una buena descripción de ese Marrakech matutino, luminoso y ajetreado. La descripción del duro y desagradable trabajo para hacer objetos en piel inigualables... Un abrazo y enhorabuena.

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  5. Bellas fotos para mostrar un durisimo trabajo.
    Salud, República y Socialismo

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  6. Bello y espeluznante al mismo tiempo.... buen reportaje.


    besos

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  7. Bello país que "conozco" a través de los relatos de viajantes. Siempre me quedo "enganchada" en el mismo punto, las curtidorías; sus colores, su olor, el gran esfuerzo que allí se lleva a cabo...

    Te dejo un beso.

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  8. Serías un maravilloso reportero gráfico, Pinto, muy bueno.
    Las fotos como siempre son impecables y con el texto salen gratamente enriquecidas.
    Es tan chocante ver esas culturas y esa forma de vivir que supongo que cuando tienes la oportunidad de sentirlas en la vida real, tiene que ser escalofriante y fascinante, al mismo tiempo.
    A mí me entristece la pobreza, mucho y ver esas fotos es ver pobreza, al menos desde nuestro punto de vista occidental, claro está.
    ¡Cuanto trabajo! detrás de una carterita o de una mochila de cuero como la que tiene mi hija que todavía huele y se la compró el año pasado.
    Nunca somos totalmente conscientes de la medida exacta de las cosas.
    Me gusta mucho la primera foto, el gesto del hombre que no se sabe si se protege de algo o es puro abatimiento de la vida.
    ¡Cuantas cosas tenemos en nuestro mundo, verdad!
    biquiños,

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  9. Ha sido encantador darme este paseo por Marrakech, pasear por sus costumbres y sentir, a estas horas, el dulce aroma de los crepes con miel y mermeladas.
    Precioso reportaje, querido Pinto.
    Besazos.

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  10. Gracias por estas estupendas tomas y la información con la que las acompañas. Bonita manera de darnos a conocer estos lugares con encanto. Buen fin de semana. Saludos.

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  11. Un estupendo reportaje grafico y literario digno de figurar en cualquiera de los suplementos semanales de los grandes diarios españolas.
    Creo que ese es el camino que debes seguir y que tendrás un buen lugar para exponer tu arte y tu literatura.
    Un abrazo

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  12. In your honour and in the honour of wall the Photographers, I published an ilustration.

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