lunes, 15 de marzo de 2010

Roma y los árboles



Una de las muchas facultades que tienen la gente del campo es la de llamar a cada cosa por su nombre, y también conocer sus utilidades.



Cuando escuchamos llamar a los pájaros por su nombre, percibimos una clara diferencia respecto al hombre urbano, al que normalmente el trabajo y la vida apartan de cosas tan sencillas y hermosas como mirar al cielo, ver las estrellas y entender que las nubes cuando el viento sopla del cerro de la cruz, traerá agua.



El hombre acostumbrado a salir al campo, a sembrar el huerto, a regar cuando es necesario, a ver crecer los brotes y tomar en sus manos el fruto de la cosecha, difícilmente se jubila, pues la vida no tiene sentido sin ese proceso maravilloso que reproduce los alimentos con la ayuda de sus manos.



Al recoger la cosecha con sus manos, respeta y valora sus frutos, pues conoce la dificultad de conseguirlos, de forma que merece la pena ver como sus ojos al tomarlo, se hacen cómplices de la magia y fantasía que se funde con sus manos. Los sentidos perciben, su textura, olor, tamaño, colorido, aroma, la vida que late en su interior y la grandeza impagable con dinero de su obra y alimento.



José Saramago en su discurso de aceptación del premio Nóbel, contaba “que el hombre más sabio que he conocido en toda mi vida no sabía leer ni escribir, fue mi abuelo Jerónimo, pastor y contador de historias, que, al presentir que la muerte venía a buscarlo, se despidió de los árboles de su huerto uno por uno, abrazándolos y llorando porque sabía que no los volvería a ver”.



He conocido gente como el abuelo Jerónimo para los que el campo y la naturaleza eran como un padre y un hijo al mismo tiempo, a los que hay que respetar, querer y cuidar. Gente sencilla capaz de firmar su palabra con un apretón de manos y ser feliz con un trago de agua de la fuente.




Gente que consciente del valor de un árbol, gustaba echar el cacho, bajo su sombra en el verano y apilar la poda en primavera, para calentar con su energía en el invierno.



Supongo que por todo esto, Roma de vez en cuando hace un alto en sus paseos, se sienta cercana a los árboles y llama mi atención, por si en algún momento descuido y aparto mi mirada del paisaje.

27 comentarios:

  1. Un urbanita como yo no puede más que daros la razón a ti, a Saramago, a don Jerónimo y, por supuesto, a Roma.
    La ciudad -y eso que la mía, Cádiz, es pequeñita- nos hace olvidar lo que somos. Y olvidar también, cuando no despreciar, a la Naturaleza, a la que pertenecemos (o así debiera ser)
    Un placer leerte y "mirar" por tu objetivo.

    Saludos!

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  2. Bello tan bello cómo toda la naturelaza.
    besos.
    Morgana

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  3. josé, tu ciudad Cádiz, es uno de los rincones más hermosos de España, a la altura de sus gentes. Cierto que si me permites diré que destacan las mujeres.

    Morgana, la naturalez tiene eso, es bella y cuesta poco mirarla. Un abrazo

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  4. Roma es sabia. Creo que tu también y lo demuestras en hacer caso a Roma y quererla.
    Toda la naturaleza puede también resumirse en un perro en libertad.

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  5. Me gustó mucho este post, tanto las fotos que las palabras

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  6. Unas imágenes espectaculares , si me lo permites te diré ,que son capaces de transportar en el espacio ,hasta el lugar y hacerlo sentir.

    Te felicito!

    Comprendo que Roma quiere disfrutar plenamente de ese privilegio.

    Un placer visitar tu espacio.

    Besos.

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  7. mariajesus, tu si que eres sbia, se siente en tus comenterios rotundos y certeros de tu blog.
    Quien pase por este lugar deberia hacer un alto por tu rincón.
    Gracias

    nouvelles couleurs - vienna atelier. un placer encontrar a una artista como tu.

    Vicky, espero sigas disfrutando en este tu espacio.

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  8. Me he emocionado con estas maravillosas fotos y con la despedida de tu abuelo.

    Un abrazo

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  9. Impresionante, este vuestro relato, AMIGO, impresionante.

    Me costo adivinar el nombre de, esa, preciosa, con la cual os MORREÁIS, en vuestro perfil.
    Los de pueblo-que NO paletos- semos la leche, amigo, PINTO.

    Abrazos, amigo, PINTO, y, GRACIAS por relatar.

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  10. Tus fotografías son una perfecta belleza que hacen un marco exacto a tu tierno relato. Yo soy (visto desde un país grande): de un pueblo. Visto desde mi ciudad, soy capitalina. Su nombre es Guatemala. Creo que es un pueblo grande con aspiraciones a ser una gran ciudad. Pero lo que relatas me lleva por muchos pequeños pueblos de mi tierra. La Gente de pueblo, es cierto, suele ser sabia.

    Saludos cordiales,

    Hasta pronto. Precioso relato.

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  11. Puffff, menuda despedida!

    El perro es precioso, en las fotos tiene una expresion que parece casi humano.

    Me encanta.

    Besos

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  12. Bonito relato el que nos has traido,parece que Roma vea o sienta lo que tiene a su alrededor.
    Un besico

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  13. A esas reflexiones me apunto yo tambien, sin duda. Pero andamos algo descabezados...
    Buen reportaje.

    Saludos

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  14. Excelente relato y no menos las fotos,mi padre con 82 sigue amando la naturaleza y su huerto,cada vez quedan menos Jerónimos,saludos.

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  15. Te felicito por las fotografias...son fabulosas!!

    Cuanta razón tienes en lo que cuentas sobre la sabiduria de los hombres del campo...

    Que belleza tan natural tiene Roma, tanta como la del paisaje que la rodea.

    Un abrazo

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  16. Que bellas fotos y la protagonista tbn , preciosa.

    Leí la anécdota de Saramago hace un tiempo y no pude menos que recordar a mi abuelo que fue un hombre de campo y del que justamente hoy me estuve acordando mucho. Falleció cuando era una niña, lamentablemente, me hubiera gustado disfrutarlo más tiempo.

    Saludos
    REM

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  17. Aparte de esas fotografías de escándalo, preciosas se las mire por donde se las mire, del buen olfato de la perrita Roma, me ha encantado este texto que medita en algo que a mí siempre me ha preocupado: la cantidad de nombres que perdemos en las ciudades. Alejados de la naturaleza, nos quedamos con los genéricos (árbol, pájaro, flor...), sin saber distinguir un roble de un castaño, un gorrión de un vencejo o una amapola de una camelia por poner un ejemplo.
    Precioso de cabo a rabo, Pinto. Gracias por el buen rato.

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  18. ¿y qué cara pone Roma cuando se ve tan guapa en tu blog?

    la última foto es total, yo creo que estuvo escuchando muy atentamente el texto que acompaña a las fotos, un texto sensato y emotivo.

    biquiños,

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  19. Qué expresión cautivante la de Roma!!
    Qué atención!!!
    Hermosa narrativa sobre el paraíso natural!
    ROMA HA ESCUCHADO LA DESCRIPCIÓN!

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  20. Holaaaa, ya estoy aquí despues de once días sín ordenador, que vergüenza !
    Las fotos son estupendas como siempre y Roma es un amor, es preciosa.Besos.

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  21. Te deseo un feliz fin de semana.
    Un saludo.

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  22. Muy buen blog, interesantes comentarios y mas aun las fotografiás, la lente capta cada momento indescriptible que no sortearía palabra alguna para detallar solo lo visual.
    Mis felicitaciones desde Buenos Aires.

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  23. Mi abuelo trabajaba en el campo. Aunque vivía en el pueblo sabía todo lo que tenía que saber en este mundo y por circunstancias, mi madre tuvo que trasladarse a la ciudad con trece años sola y buscar trabajo en casa de señoritos. Pero mi madre siempre cuenta cómo le gustaba bajar al río a lavar la ropa.
    Yo he ido muchas veces al campo, no a las propiedades de mi abuelo, que las tuvieron que vender todas, y vivió con nosotros, pero sí me gustaba saber y pasear por ahí.
    Abrazo a los árboles, pero algo que hago desde pequeña y me inunda de felicidad es pegar mi espalda al tronco cuerpo con cuerpo, y mirar hacia la copa desde mi humilde estatura. Entonces el espectáculo de luces entre las hojas es maravilloso y a veces descubro hasta un nido. He rescatado a muchos pajarillos. Mi abuelo me enseñaba cuando se caían del nido.
    Pobrecillos.
    Los ayudábamos a sobrevivir.
    Nunca leo mejor que bajo un árbol. Incluso la resina me es familiar. Los amo profundamente, igual que la tierra, el mar....y a Roma, que sale tan bella, con esa mirada inteligente. Claro que sabe qué es lo que pasa a su alrededor. Es rápida, brillante, noble y comprensiva. Solo hay que fijarse en su mirada. Yo ya la quiero mucho desde hace tiempo.
    Besos a Roma, Pinto. Muchos besos, y gracias por traerme tan bellos recuerdos con tus magníficas fotos y tu texto maravilloso.

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  24. Precioso y el perro enamora de solo mirarlo!

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  25. Que fotos tan buenas, me has hecho recordar varios episodios de mi niñez,
    el encuentro con la naturaleza se busca, sino te pierdes en el camino del vacio y lo peor de todo es que no te das ni cuenta.
    saludos . esta muy bueno tu blog

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  26. Sigo sorprendido, encontrando a cada rato una combinación de foto y texto que me deleitan. Gracias por existir y gracias por expresar de esa manera sentimiento profundos junto a uno de los seres mas importantes de la naturaleza, me gustaría que encuentres en mi blog la historia de Sofía una perra seter que acompañó mi vida durante doce años. Un abrazo Enriqeu desde Argentina.

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