viernes, 12 de febrero de 2010

La leche



No soy capaz de recordar el gustillo de aquella leche materna destinada a alimentarme. Supongo que llegado a casa uno tiene pocas posibilidades de discernir entre lo que gusta y lo que conviene, de forma que con más o menos ganas uno se agarra a lo que ofrecen, por eso de salir adelante.



De esta forma la leche, que a la fuerza tiene que ser un alimento formidable, forma parte de la dieta cotidiana hasta que un día en el colegio, a la hora del recreo, mandan pasar por el comedor para tomar un vaso de leche.



Por entonces, como incluso en Madrid había una vaquería en el barrio, conocíamos la leche procedente del ordeño de las vacas, que se compraba en la lechería a diario, como el pan, y mamá cocía cumpliendo el ritual de tres subidas, para eliminar los gérmenes microbianos, susceptibles de trasmitir al consumidor.



Pero de repente, uno se encuentra en el comedor del colegio con una leche que en lugar de nata, contenía unos asquerosos grumos que se pegaban el paladar. Ante la sorpresa que causa lo desconocido, atolondrado pregunta, ¿pero que es esto?, para escuchar una respuesta sorprende, “leche en polvo” enviada por los americanos, para cuidar nuestra salud.



Desde entonces la leche dejaría de ser tan apetecible y mamá tendría que comprar Cola Cao, para mañadir y hacer soportable el desayuno.



Con el tiempo uno se enteraría que la leche en polvo, era la migaja que El Plan Marshall había dedicado para España. Claro que este, era un programa para la reconstrucción de los países europeos, después de la Segunda Guerra Mundial, y por entonces los españoles, debíamos ser europeos de segunda.



Servidor ajeno a esas cosas, se levantaba cada maña pensando en el tazón de leche cocida por mamá, que con el Cola Cao y unas magdalenas, hacían las delicias del nuevo día.

27 comentarios:

  1. Además de la leche en polvo, había un queso (para mi incomestible). Pasé de ambos.

    Es pena que la mayor parte de los niños de la ciudad piense que la leche sale del brick.

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  2. Nunca me dieron la leche en polvo, pero la condensada y la de almendras esas sí.
    También recuerdo que íbamos a buscar con la lechera la leche de la vaca fresca. Menuda nata¡¡¡ igualita como la de ahora. Sonrío.

    Un abrazo.

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  3. Que bien contado!

    Nosotros siempre tomamos la leche directa de la baqueria que teniamos junto a casa ...mi madre tanto por la mañana como por la tarde compraba la que nos correspondia tomar y la ponia a cocer largo rato para eliminar virus y bichitos.....Que recuerdos!

    Las fotos son preciosas, la primera es genial.

    Besos

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  4. Me encanta tu recuerdo, a los que me hace recordar cuando me ponía en cola a la hora del recreo para tomar la leche en polvo ¡ya hace algunos años!
    Un saludo

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  5. Me acordé de mis días de escuela, la leche freca y huevos en polvo que servían en el comedor. También me acuerdo de los Chef bogardie (o algo así) que comíamos de almuezo. Ahora sirven PIZZA.

    Besos.

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  6. Grande observador e muito criativo com muita inspiração e sensibilidade.
    Abraço

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  7. Por el relato,ameno, te adivino la edad...muchas de esas sensaciones y vivencias las reconozco como propias, leche en polvo incluida...
    Buen tema y bien desarrollado.
    Saludos,

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  8. Me has descrito mi propio recuerdo,que tenia olvidado...aquí en Barcelona cada dia venía el lechero a traer la lechera de laton que como muy bien dices, mi madre hervía como era de rigor....evidentemente esa leche de sabor no tiene nada que ver ni con la de polvo que citas ni con las actuales envasadas en "tetra brik"...por muy entera que sea...
    Me encanta la primera foto....
    Un saludo.

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  9. Menos mal que nunca pude con la leche. Me evité tanta adulteración.

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  10. No me ha gustado nunca la leche, he tenido la suerte de no pasar por este trance, si lograban que me tomara algo de ella ,debía estar disfrazada con 2 kilos de Colacao, si no era así, no había manera, la nata que quedaba encima me producía unos ascos terribles, aun hoy día si no es con café o Colacao no la tomo nunca.Petons.

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  11. Cerca de mi casa, en medio de una ciudad de 50.000 habitantes, aún subsiste una lechería a la que yo iba de pequeña a buscar la leche en lechera de latón. AAún tienen cuatro vacas viejísimas y no sé como subsiste el negocio, nunca veo a nadie comprando. Nos hemos acostumbrado a lo desustanciado, a lo rápido y a lo fácil...
    Un abrazo

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  12. Yo recuerdo un botellin que nos daban en mis primeros años de cole,y en el pueblo esas lecheras de leche recien ordeñada,como mas me gusta es al levantarme fresquita de la botella,saludos.

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  13. Yo también recuerdo un sabor especial, aquél vaso de leche que tomaba por la noche cuando venía de trabajar con mi padre. Ahora ya ni está mi padre, ni la leche sabe igual, ahora ya la uperizan o no sé qué. Todo tan distinto...

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  14. Interesante reportaje, que a mí también me trae recuerdos lejanos.
    Saludos.

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  15. En barcelona, por aquella época también teníamos la suerte de tener la vaquería justo debajo de casa. Siempre ibamos a por la leche y el pan con la lechera y la bolsa, aquello sí era consumo responsable y sostenible. Puedo decir que tuve suerte, ya que no llegué a tomar leche en polvo, pero sí recuerdo muchas veces haber en casa latas de leche de almendras (que me encantaba) y también de leche condensada.
    Unas fotografias bellísimas y un texto cargado de recuerdos...
    Besos/petons.
    ;)

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  16. muy bueno, hay tantas cosas ya olvidadas.

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  17. Hola
    Puede que no te lo creas, pero yo aun recuerdo, lo tengo grabado en mi cabeza, el sabor de la tetina caliente del biberón...
    Un saludo

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  18. Hoy tampoco la leche es la leche. En lugar de extraese de las tetas de la vaca, se succiona de la pasteurizadora. Un abrazo.

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  19. No solo me han encantado las fotos y la explicación (que ignoraba por completo), sino que al ser la que deja el comentario décimo séptimo, creo, me he ido enterando de cómo tomaban la leche los demás y tal.
    Es divertido, y a veces triste.
    Como yo nací en el 77, tuve la suerte de recordar cómo la furgoneta del lechero paraba en mi puerta y esa leche espesa con nata, que no me gustaba, la nata de la leche, digo, nos la quedábamos, y así cada día.
    Me encanta la leche. Me dicen cachorrita por ahí además, porque tomo mucha y sin nada, además. Si acaso, azúcar. Nunca he creído que salga de un brik, porque yo he visto las vacas en el campo, mejor dicho, he corrido creyendo que me perseguían y era muy pequeña, y mi hermana mayor me cogió en brazos y corría más que yo. También nos daban miedo los toros por ahí, pero nos decían:
    -Si son maaaaaaaaaaaaaansos.
    Mi madre es de un pueblo muy bonito. Ahora ya no lo es tanto. Era divertido ir los domingos. Y mi abuelo ha trabajado la tierra.
    Mi familia ha vivido y vive en el campo, y me ha gustado mucho vagar por ahí y comer mandarinas suyas, cogerlas del árbol. Es una suerte eso, como prima.
    Bueno, pues siento haberme ido por las ramas.
    Dejó de venir el lechero cuando pasé a primer grado, tendría seis años. Y nos tocó tomar leche, no sé, de las de bolsa aquélla.
    Ahora tomamos la desnatada con calcio y vitaminas. Todo química. Me hace gracia. Tomas todo menos leche.
    Gracias, Benito.

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  20. Afortunadamente, al nacer nos coincide lo que nos gusta con lo que nos conviene. Así es la madre naturaleza que nos conoce mejor que nosotros mismos. Afortunadamente también, a mí nunca me ofrecieron leche en el colegio, no sé si por marginal o porque llegamos tarde al plan Marshall.
    Hoy, es cierto, los niños creen que ese líquido blanco que llaman leche proviene del tetrabrick.

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  21. Me rcordo mi pueblo donde creci a; ;adp de vacas y cerdos en la casa de mi abuela en El Salvador hace ya mucho tiempo

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  22. Bueno, bueno, bueno...Qué pasada de fotos! Ver a los chanchitos mamando debió ser increíble! Los toros me dan muchas respeto, pero tus vacas son realmente amorosas. Tù que andas por las Espanyas, si tienes oportunidad de cruzarte con un burrete hazle una foto para mì, sus ojos me fascinan. Ya veras...Gracias por compartir tu trabajo!!!

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  23. De pequeña era de Nesquik, no sé cuando fue que me cambié al Cola cao, al que ya no cambiaré por nada en el mundo. Creo que es uno de los placeres que me ofrece la vida.

    Me encantan esas fotos de animales porque me recuerdan a la infancia. Ahora sé lo afortunada que fui y las vivencias que me han reportado.

    Los fines de semana íbamos a la aldea y allí había vacas. Jamás pude beber la leche recién ordeñada pero mis primos sí la bebían. Salía caliente y muy espumosa. Recuerdo las fotos con los burros, con las gallinas, con los conejos.

    En mi casa, cerca de la ciudad, mis padres tenían unas pequeñas cuadras y criaban gallinas, ovejas, terneros, cerdos, conejos. Una vez se murió una coneja recién parida con nueve conejitos. Yo los crié con una jeringa y leche. Con paciencia conseguí que ellos mismos succionaran de la jeringa. También tuve patos que bautizaba y que las martas terminaban comiéndoselos cuando entraban en el gallinero.

    Mis padrés tenían que montar guardia por las noches cuando estaban a punto de parir. Los cerdos pequeñitos son una monada, la verdad: calentitos y rechonchitos.

    Creo que el trato con los animales es una sensación muy gratificante.

    biquiños,

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  24. Geniales y tiernas fotos !!!
    La nobleza en la mirada de las vacas !!!
    Hablaban de eso mis padres:Me remonta al pasado!!!
    Y la majestuosidad de los paisajes.!
    Que es la majestuosidad de lo simple... de lo real ... lo cotidiano.
    Buenísimo el relato sobre la incorporación de la leche en polvo .
    Ahora la que se da en los colegios , no es ni siquiera blanca ...( tampoco espesa) .
    Dicen que es "trucha" ( falsa)...
    Al mismo tiempo que los gobernantes no están interesados en la educación del pueblo ...¡Tampoco están interesados en su nutrición!

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  25. Hola soy Nati y ha sido un placer encontrar tu blog que manera más bonita de utilizar la camara así la vida se ve de ptra manera, eres un genio pero eso te lo abran dicho tantas veces,
    felicidades por esa magia que tienes,
    Yo tengo un blog al que me gustaria invitarte se llama; Los cuentos de nati, si te gusta quedaté sería un honor para mí.
    Hasta pronto besos Nati.

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