lunes, 11 de enero de 2010

La casa de socorro





La casa de socorro era el servicio de urgencias cuando a los hospitales se acudía por temas mayores. No se de quien dependían estos centros pero eran eficaces para esos asuntos puntuales, que fundamentalmente requerían poner puntos.



Distaba de casa unos cuatro minutos andando y cuando acudía con las prisas lógicas de requerir un servicio, mucho menos, pero dependía de los nervios de mamá, y es que con eso de que entonces se jugaba en la calle y que resultaba difícil librarse de los accidentes domésticos, la de socorro distaba de ser una segunda casa, pero lamentablemente eran frecuentes los disgustos a mamá, con quien tenía que correr tapando la herida con una toalla, a por los puntos correspondientes.



Durante el recorrido, todo un poema, se sucedían las amenazas de castigo, con los mensajes de tranquilidad, “ te vas a enterar cuando venga tu padre”, añadiendo aproximadamente cada quince o veinte pasos, una semana de castigo sin salir de casa. Cómo con la experiencia el susto en uno digamos era cada vez menor, mi mente se fijaba más en las semanas, que a tal ritmo y de cuatro en cuatro, iban convirtiéndose en meses.



Una vez llegados a la “casa”, con las atenciones de médico y enfermera, llegaba la calma, pinchazo de anestesia y a coser.



La vuelta a casa era diferente, con las vendas imaginaba cierto heroísmo, recordando por ejemplo como los futbolistas tras golpearse, se reincorporaban, con un aparatoso vendaje, y como entonces no estaba permitido hacer cambios, le ponían de delantero centro, esperando que llegara el balón para golpear, así se marcaba el llamado "gol del cojo", la cota más alta de pundonor.



De esta forma el regreso, contemplaba ya los cuatro minutos de rigor, en los que mientras yo imaginaba mis asuntos, mamá calmado el sobresalto, se olvidaba de los meses de castigo y me tranquilizaba diciendo que a papá, para no asustarle, había que decirle que habían sido tan solo tres puntos que en una semana si no había infección, quitarían.



Entonces la vida seguía con menos prisas que ahora y todo se arreglaba, con un postre casero.

Fotos realizadas en la Casa de Campo de Madrid el día 11 de enero de 2010. Canon G9

19 comentarios:

  1. ¡que delicia!, en serio... te lo juro que he visto como una pequeña película cotidiana...

    me ha gustado muchísimo la foto número 4, esa imagen de "flor nieve" porque eso es lo que me ha parecido.

    y también la de Roma, tironeando de su juguete del momento.

    biquiños,

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  2. Muy emocionante amigo, Me quedo observando.

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  3. Ostrass tú !!!! Lo de "Cuando venga tú padre" Me ha llegado dentro eh!!! Aun me veo corriendo despues de mis pillerias infantiles y mi madre gritando la frase.

    Jaaajajaaa.
    Saludos.

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  4. Tu relato reforzado con fotografías es verdaderamente innovador, me encanta. Es refrescante.

    Saludos cordiales,

    Hasta pronto un beso.

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  5. ¿Qué habrá sido de las "casas de Socorro? Se perdieron en nuestra memoria, como tantas otras cosas desaparecidas y que nos acompañan en los recuerdos.
    Impresionantes las fotos en estos días fríos y nevados.

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  6. Te cuento las casas de Socorro dependian del estado del ministerio de sanidad...ahora no tengo ni idea, aqui sigue esistiendo.

    La historia es genial, me encanta y la serie de fotos fantastica.

    Besos

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  7. Muy bueno este relato tuyo, SI señor, me parecía cuando lo leía, que era en primera persona.
    Las fotos también chapo, algún día te pediré, realices algún reportaje-ya que al parecer eres de por ay- para realizar un collage y publicarlo en mi blog-siempre con TU consentimiento- y que la RED lo pueda contemplar ¿OK?
    Un saludo, PINTO.

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  8. Buen artículo, la vida sin tanta prisas, la Casa de socorro, a pasos de la casa, una buena historia de lo cotidiana y alud de recuerdos. Muy buenas fotos, parecen profesionales.

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  9. Extraordinario relato, las fotografias son excelentes, me ha gustado mucho la de la hoja con nieve, un fuerte abrazo

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  10. Hola EL pinto me llego un mensaje desde el correo de puntoh.ning.com
    "El pinto te ha enviado un mensaje en Punto Hispano
    Te propongo ver las fotos y comentario de mi último post."
    Me parecen estupendas, ahora quiero invitarte a que pases a ver mi blog de fotos.

    http://blogs.que.es/quefoto/posts

    Recibe un cordial saludo. Apu

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  11. Precioso, maravilloso...relajante....
    una delicia !
    un beso

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  12. Estupendo reportaje. Muy buenas tomas. Un cordial saludo.

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  13. Hola, ¿qué tal? No sabía que también tú eres amigo de Lynette y SOLO DE INTERÉS. Soy amiga la primera. Del chico (¿es un chico el interesado?) solo sé que no sé nada. jajajajaj.
    No quiero ser reiterativa, pero esto es como estar en un pueblo en el que nunca he estado, como vivir la vida de mi madre pero sin la escasez ni las penurias que ella vivió, sin las medidas insalubres, sin todo eso.
    Las casas de socorro. Las veía de pequeña al ir al pueblo de mi madre los domingos. Me recuerda tanto, pero tanto. Qué bonito. Pero mi madre no nos amenazaba ni nos castigaba. Mi madre para eso era muy comprensiva. Claro que yo solo una vez rompí un termómetro, lo dije y empecé a llorar...., me perdonó en seguida. Estaba malita.
    jajajaj. En serio. Unas fotos buenísimas. Me encanta la de la casita de los pájaros. De niña me llamaban mucho la atención. La verdad, es una belleza. Se rompe toda cuando se sabe que están hechas en la Casa de Campo. Hubiera preferido un pueblo perdido.
    Lo que no conozco es la nieve. Por foto sí, pero no tenemos el gusto. Y tenemos ganas. ;-)
    Un blog muy tierno.
    Gracias por tus recuerdos y fotos tan hermosas.

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  14. Es visto tus fotografías, y me han gustado mucho. Yo también soy una gran aficionada a la fotografía, aunque también tengo otros hobbies como el dibujo o la poesía... los cuales a veces me absorben casi todo el tiempo.
    De aquí en adelante miraré más a menudo tu blog. Un abrazo

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  15. Hola amigo, decir que el relato, ha sido muy emotivo, y las fotos de la casa de campo preciosas.
    Que bonito está todo con nieve, pese a las incomidades que lleva añadidas consigo.

    Un fuerte abrazo desde Valencia.

    Óscar

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  16. Estupendas fotografías y un buen relato.
    Yo precisamente no guardo un buen recuerdo de la casa de socorro.Un saludo

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  17. Formidable relato y estupendas fotografías. Buen trabajo. Un saludo.

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  18. Um lugar para nascer, viver, alimentar e dormir.
    Excelente!
    Abraço

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