miércoles, 9 de agosto de 2017

Roma y los cohetes

                                Foto de Piedrahita años 80

Al ver esta foto de los paisanos preparados para atronar la vida desde el cielo, he recordado a Roma, una perra con la que compartí durante 8 años momentos de nuestra existencia.

Roma,  por eso de ser perra, carecer de espíritu y no hablar, se dirigía a mí a través de  la mirada y sus gestos. Le gustaba estar a mi lado y solía acomodarse  en el sofá del despacho, prudente y silenciosa mientras yo trasteaba con mis asuntos. Si me ausentaba brevemente, por ejemplo, para bajar a ver si el cartero había dejado en el buzón algún mensaje, al regresar, me esperaba tras la puerta para expresar su alegría por verme, y lo cierto es que nunca entendí los motivos, pues un animal sin alma, ¿qué razones tendría para celebrar algo tan trivial e insignificante, como una corta ausencia?.

Pues bien, a Roma, supongo que por tener un oído fino y sensible, le aturdía el tronar de cohetes. El ruido le alteraba de forma que ladraba nerviosa, si estaba en casa buscando un rincón donde protegerse y si estaba en la calle, corriendo despavorida hasta nuestra morada para resguardarse.

Nunca conseguí que entendiera que ese ruido tan molesto para ella era para celebraciones humanas. 

En verano en Piedrahita, con motivo de ferias, fiestas o bodas  que anuncian fidelidades que se olvidan a la vuelta de la esquina y, en invierno en Madrid, para conmemorar Navidades y dar la bienvenida a un nuevo año, con besos de compromiso y buenos propósitos, consistentes en no follar ni por supuesto hacer el amor, pero jodiendo eso sí, de manera natural.

Lo cierto es que el ruido impactante de los cohetes, se debía meter en la cabeza de Roma como:

Un portazo sin despedida, anunciando que es mejor el olvido que el cariño.

La trompeta del pregonero proclamando con un bando el fin del mundo, como si el mañana dependiera del regidor que redactó el anuncio.

El silbar de unos labios, que parecen llamarte y resultan  ser una ficción desnuda que no merece ni darse la vuelta.

El cisco que  piensas calentará el brasero y resulta ser un bullicio inaguantable.

La explosión de un orgasmo compartido que descubres ser fingido.

La sirena que parece anunciar la llegada del amor que esperas, mientras ves que se sumerge en otros brazos.

El pitido que llama,  pero como perro de hortelano  ni quiere ni deja querer.

El sonido de las cuentas del rosario al caer al suelo de tanto usar, y descubrir que estaban atadas a un hilo de mentira.

El trueno que despierta mientras sueñas participar en una orgía, revelando que la humedad es solo agua de tormenta.

El grito en el momento en que lo que se corre es la tinta sobre el folio y el rímel sobre la mejilla.

¡JODER! Roma, claro que te siento, no lamenté que te fueras, pero lloré cuando al llegar a casa y abrir la puerta no salías a mi encuentro. Claro que siento nostalgia Roma, ¿de qué manera voy a borrar de la memoria que durante los paseos, nunca te alejaras de mi lado?. Eso  incluso a  un desalmado enamoradizo como yo, le resulta imposible olvidar.


A pesar de los pesares, que no dejen de sonar los cohetes, la vida siempre sigue y no podemos de ninguna manera prescindir de la FIESTA y dejar de defender la ALEGRIA.

Si alguien siente curiosidad por Roma, su foto aparece en la portada del blog.

lunes, 22 de mayo de 2017

Mucho, mucho, mucho morro¡¡¡

Feria de Piedrahita año 1975

Se usa la expresión “tienen mucho morro”, para  calificar a quienes con independencia del tamaño de su  hocico, utilizan su ingenio para planear la forma de llenar su morral a costa de la buena fe e ingenuidad de inocentes que incapaces de ver el fondo de esa chusma, confían en ellos e incluso les eligen como representantes de la gestión de lo público.

El engaño parece pan comido, la falta de escrúpulos no tiene límite y una vez maquinado el engaño el desenlace no les importa por muy morrocotudo que pueda ser el resultado. Son capaces de esquilmar cualquier territorio y, no pasa nada, desde el poder se controlan los mecanismos para protegerse, pues el canto de uno haría caer la trama como un castillo de naipes y eso, tienen que evitar que suceda.

En la feria de Piedrahita del año 1975,  en una caseta se ofrecía: TORTILLA, CERVEZA Y MORROS. Aperitivos y refresco para paliar el bochorno. Evidentemente el morro nada tenía que ver con el de quienes en estos momentos, de espaldas a la sociedad quieren sembrar de dinamita nuestra tierra, para extraer uranio.

Si de mí dependiera, daría permiso a esa gentuza con una sola condición: que exploten la mina a pico y pala ellos y sus familias. 

domingo, 7 de mayo de 2017

Un soplo


Me sabe a poco ese instante en el que  poder mirarte a los ojos,
sentir el color de tu iris como una caricia,
percibir como la vida va madurando las facciones,
y escuchar confidencias como un susurro cargado de emociones.

Me sabe a poco ese momento,

pues  cuesta imaginar cómo se ajusta la enagua al talle de tu falda,
como es la textura de la lencería que te envuelve,
como se mueven y giran los  volantes al ritmo de tus pasos
mientras  contemplo a contra luz, la silueta de tu cuerpo.

Es breve como un soplo ese tiempo,

para disfrutar de la magia de tu pelo y sus reflejos,
para escuchar palabras, ecos y silencios,
e imaginar el roce del brillo de los labios
mientras  se amontonan  los recuerdos
y escapa fugaz el tiempo a mis sentidos.

Me sabe a poco ese tiempo
que se hace tan corto como un suspiro,

pero es ese momento como la luz de un relámpago
el que permite mirar en el mapa de la vida sus caminos
y,  aunque pueda parecer un instante
nada es pequeño cuando se agitan emociones
y vibra como una telaraña

el motor que hace funcionar las sensaciones

viernes, 5 de mayo de 2017

La buena gente



A la puerta, en la sombra, acompañado del perro que guarda al tiempo que acompaña prudentemente apartado para dejar que asome la brisa del aire que respira sin agobiar.

No está solo, ni como los granujas cuando actúan, en compañía de otros, está tranquilo, sesteando, disfrutando del reposo que se intercala entre la labor  y la faena. Nota la presencia de alguien ajeno, un extraño con una cámara de fotos que se aproxima, el perro inteligente sigue en sus asuntos y no se inmuta, total para que, uno y otro descubren mi inocencia, no hay más problema que el de verse obligado a alzar la mirada y cumplir, por el respeto que la cuna otorga a los castellano viejos, con un saludo formal.

Cumplimentado el tratamiento me disculpé por alterar su reposo, solicité permiso para realizar la fotografía y autorizado pulse el disparador para impresionar el negativo con la imagen que ahora comparto.

Mientras miraba por el objetivo, me pregunto sobre mi origen y comenzó una conversación distendida y entrañable, en la que comentamos del trabajo, del calor del verano, de las madrugadas para evitar el estío en lo posible, de la importancia del agua para su cosecha, de los hermanos que habían migrado a la capital, de la poca gracia que hacía el fútbol, de la pasión que suscitaba el mundo de los toros; la lidia con sus faenas de capote, trasteos, quites …, se entusiasmaba comentando sobre la maestría de Julio Robles su torero preferido, no solo por ser paisano, natural de Fontiveros, también por ser el mejor sin lugar a dudas.

Me contó  que esperaba impaciente la feria de Piedrahita para vivir la fiesta desde el tendido de sol, como procede en el presupuesto de la gente sencilla.


Como es natural también conversamos sobre mujeres, pero de lo glosado sobre este asunto, de la filosofía de la tierra, la presunción de los caciques, y otras cuestiones, les contaré posiblemente en otro momento.

sábado, 18 de febrero de 2017

La traca


Se dice que es de traca algo o alguien que es absurdo, increíble o inverosímil, una asociación de ideas que surge  al poner el nombre de La traca a esta foto realizada en la plaza de Piedrahita, y que ha recordado a La Tracauna publicación satírica creada en Valencia en 1884  por el periodista Vicent Miquel Carceller, que por eso de lo mal que digieren algunos el humor y la ironía, pagaría su sagacidad con reiteradas multas, secuestros e interrupciones de  su periodicidad.
Revista transgresora e irreverente, fue la primera en publicar una serie de caricaturas del generalísimo, un  “delito de pluma” con trágico final,  pues en 1940 en el paredón de Paterna, un pelotón se encargaría de fusilar al editor y poner fin a “la risa valenciana”.

Las caricaturas de Francisco Franco, que no tienen lugar aquí, pueden encontrarlas fácilmente quienes tengan curiosidad y estén interesados.

domingo, 23 de octubre de 2016

Amores



Dicen que hay amores que matan.
Amores perros.
Amores que te dejan helado.
Amores que tienen veneno en la piel.
Amores para un rato.
Amores que sueñan con otros.
Amores que andan siempre parados.
Amores platónicos.
Amores que comienzan con A de amor y terminan con R de rotos.
Amores ciegos.
Amores que miran para otro lado.
Amores  que amanecen entre brazos.
Amores que se desvanecen cuando despiertas.
Amores que duran lo que un cubito de hielo en un  whisky on the rocks.
Amores que pasan por la cabeza.
Amores que pasan por la entrepierna.
Amores con historias.
Amores que son un cuento.
Amores que te desnudan.
Amores a los que siempre les duele la cabeza.
Amores de látex.
Amores que laten.
Amores propios.
Amores que como el café, se toman solos y cortados
Amores de alquiler.
Amores de conveniencia.
Amores que pasean de la mano.
Amores de paso.
Amores cómplices.
Amores tan independientes que no se encuentran.
Amores que juegan.

Hay amores y amores…
pero tu AMOR, ¿dónde estás?

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Amores de tierra adentro


Anda uno por la vida de calle en calle 
sin conocer el nombre del  puerto 
al que arribar cuando das la vuelta a la esquina.

Y es que puede parecer raro encontrar un puerto tierra adentro
y vivir la fantasía de subir a una barca sin remos 
invitando a navegar descalzos.

Pues no es habitual entrar en la cantina de un puerto
como un pirata que hace escala,
y sentir el resplandor del carmín en una sonrisa insinuante
luciendo como si tropezaras con la musa de un hechizo.

Claro que no es frecuente contemplar la noche 
rumbo río abajo,a toda vela 
entre el humo de hogares,
el brillar en las orillas de los pastos de las vegas, 
y el reflejo de la luna.

Mientras chispean las miradas,
hablan los silencios tan formales,
surgen los versos, 
callan los besos 
corren entre copas, risas y muecas 
los deseos que alimentan,
la humedad del sexo destilado.

Está la vida llena de muelles
y piratas que disfrutan de un amor en cada puerto,
y uno se pregunta:

¿serán ciertas las ilusiones que nacen tierra adentro?.
¿Qué hacer y qué decir al chocar de frente y sin paragolpes
con el carmín que al tiempo que fascina te enamora?.

Pues sucede que te apunta la sonrisa de la estrella
y no sabes si el disparo que suena a  bocajarro
es de verdad o de fogueo.

A veces escuchas el pum, pum del latir de corazones
en un viaje que parece de ida y vuelta,
y puedes despertar escuchando la banda sonora de Pearl Harbor
en un  puerto sin agua,
y un velero de atrezzo.

Entonces descubres que nada tiene que ver
con las tabernas del barrio de La Viña


y su empedrado resplandeciente a la luz de la luna