lunes, 22 de mayo de 2017

Mucho, mucho, mucho morro¡¡¡

Feria de Piedrahita año 1975

Se usa la expresión “tienen mucho morro”, para  calificar a quienes con independencia del tamaño de su  hocico, utilizan su ingenio para planear la forma de llenar su morral a costa de la buena fe e ingenuidad de inocentes que incapaces de ver el fondo de esa chusma, confían en ellos e incluso les eligen como representantes de la gestión de lo público.

El engaño parece pan comido, la falta de escrúpulos no tiene límite y una vez maquinado el engaño el desenlace no les importa por muy morrocotudo que pueda ser el resultado. Son capaces de esquilmar cualquier territorio y, no pasa nada, desde el poder se controlan los mecanismos para protegerse, pues el canto de uno haría caer la trama como un castillo de naipes y eso, tienen que evitar que suceda.

En la feria de Piedrahita del año 1975,  en una caseta se ofrecía: TORTILLA, CERVEZA Y MORROS. Aperitivos y refresco para paliar el bochorno. Evidentemente el morro nada tenía que ver con el de quienes en estos momentos, de espaldas a la sociedad quieren sembrar de dinamita nuestra tierra.


Si de mí dependiera, daría permiso a esa gentuza con una sola condición: que exploten la mina a pico y pala ellos y sus familias. 

domingo, 7 de mayo de 2017

Un soplo



Me sabe a poco ese instante en el que  poder mirarte a los ojos,
sentir el color de tu iris como una caricia,
percibir como la vida va madurando las facciones,
y escuchar confidencias como un susurro cargado de emociones.

Me sabe a poco ese momento,
pues  cuesta imaginar cómo se ajusta la enagua al talle de tu falda,
como es la textura de la lencería que te envuelve,
como se mueven y giran los  volantes al ritmo de tus pasos
mientras  contemplo a contra luz, la silueta de tu cuerpo.

Es breve como un soplo ese tiempo,
para disfrutar de la magia de tu pelo y sus reflejos,
escuchar palabras, ecos y silencios,
e imaginar el roce del brillo de los labios
mientras  se amontonan  los recuerdos
y escapa fugaz el tiempo a mis sentidos.

Me sabe a poco ese tiempo que se hace tan corto como un suspiro,
pero es ese momento como la luz de un relámpago
que permite poder mirar en el mapa de la vida sus caminos
y,  aunque pueda parecer un instante
nada es pequeño cuando se agitan emociones

y vibra como una telaraña el motor que hace funcionar las emociones

viernes, 5 de mayo de 2017

La buena gente



A la puerta, en la sombra, acompañado del perro que guarda al tiempo que acompaña prudentemente apartado para dejar que asome la brisa del aire que respira sin agobiar.

No está solo, ni como los granujas cuando actúan, en compañía de otros, está tranquilo, sesteando, disfrutando del reposo que se intercala entre la labor  y la faena. Nota la presencia de alguien ajeno, un extraño con una cámara de fotos que se aproxima, el perro inteligente sigue en sus asuntos y no se inmuta, total para que, uno y otro descubren mi inocencia, no hay más problema que el de verse obligado a alzar la mirada y cumplir, por el respeto que la cuna otorga a los castellano viejos, con un saludo formal.

Cumplimentado el tratamiento me disculpé por alterar su reposo, solicité permiso para realizar la fotografía y autorizado pulse el disparador para impresionar el negativo con la imagen que ahora comparto.

Mientras miraba por el objetivo, me pregunto sobre mi origen y comenzó una conversación distendida y entrañable, en la que comentamos del trabajo, del calor del verano, de las madrugadas para evitar el estío en lo posible, de la importancia del agua para su cosecha, de los hermanos que habían migrado a la capital, de la poca gracia que hacía el fútbol, de la pasión que suscitaba el mundo de los toros; la lidia con sus faenas de capote, trasteos, quites …, se entusiasmaba comentando sobre la maestría de Julio Robles su torero preferido, no solo por ser paisano, natural de Fontiveros, también por ser el mejor sin lugar a dudas.

Me contó  que esperaba impaciente la feria de Piedrahita para vivir la fiesta desde el tendido de sol, como procede en el presupuesto de la gente sencilla.


Como es natural también conversamos sobre mujeres, pero de lo glosado sobre este asunto, de la filosofía de la tierra, la presunción de los caciques, y otras cuestiones, les contaré posiblemente en otro momento.

sábado, 18 de febrero de 2017

La traca


Se dice que es de traca algo o alguien que es absurdo, increíble o inverosímil, una asociación de ideas que surge  al poner el nombre de La traca a esta foto realizada en la plaza de Piedrahita, y que ha recordado a La Tracauna publicación satírica creada en Valencia en 1884  por el periodista Vicent Miquel Carceller, que por eso de lo mal que digieren algunos el humor y la ironía, pagaría su sagacidad con reiteradas multas, secuestros e interrupciones de  su periodicidad.
Revista transgresora e irreverente, fue la primera en publicar una serie de caricaturas del generalísimo, un  “delito de pluma” con trágico final,  pues en 1940 en el paredón de Paterna, un pelotón se encargaría de fusilar al editor y poner fin a “la risa valenciana”.

Las caricaturas de Francisco Franco, que no tienen lugar aquí, pueden encontrarlas fácilmente quienes tengan curiosidad y estén interesados.

domingo, 23 de octubre de 2016

AMORES



Dicen que hay amores que matan.
Amores perros.
Amores que te dejan helado.
Amores que tienen veneno en la piel.
Amores para un rato.
Amores que sueñan con otros.
Amores que andan siempre parados.
Amores platónicos.
Amores que comienzan con A de amor y terminan con R de rotos.
Amores ciegos.
Amores que miran para otro lado.
Amores  que amanecen entre brazos.
Amores que se desvanecen cuando despiertas.
Amores que duran lo que un cubito de hielo en un  whisky on the rocks.
Amores que pasan por la cabeza.
Amores que pasan por la entrepierna.
Amores con historias.
Amores que son un cuento.
Amores que te desnudan.
Amores a los que siempre les duele la cabeza.
Amores de látex.
Amores que laten.
Amores propios.
Amores que como el café, se toman solos y cortados
Amores de alquiler.
Amores de conveniencia.
Amores que pasean de la mano.
Amores de paso.
Amores cómplices.
Amores tan independientes que no se encuentran.
Amores que juegan.

Hay amores y amores…
pero tu AMOR, ¿dónde estás?

miércoles, 14 de septiembre de 2016

Un puerto tierra adentro


Anda uno por la vida de calle en calle
sin conocer el nombre del  puerto al que arribar al dar la vuelta a la esquina.

Y es que puede parecer raro encontrar un puerto en tierra adentro
y vivir la fantasía de subir a una barca sin remos invitando a navegar descalzos.

Pues no es habitual entrar como un pirata que hace escala,
en la cantina de un puerto
y sentir resplandeciente una sonrisa de carmín insinuante
luciendo como si tropezaras con la musa de  un hechizo.

Claro que no es frecuente contemplar la noche rumbo rio abajo,
a toda vela entre el humo de hogares,
viendo brillar en las orillas los pastos de las vegas,
y el reflejo de la luna,

mientras chispean las miradas,
hablan los silencios tan formales,
surgen los versos,
callan los besos y,
corren los deseos como la suerte que alimenta,
entre copas, risas y muecas la humedad del sexo destilado.

Está la vida llena de muelles
y piratas que disfrutan de un amor en cada puerto,
y uno se pregunta
¿serán ciertas las ilusiones que nacen tierra adentro?.
¿Qué hacer y qué decir al chocar de frente y sin paragolpes
con el carmín que al tiempo que fascina te enamora?.

Pues sucede que te apunta la sonrisa de la estrella
y no sabes si los disparos a bocajarro son de verdad o de fogueo.

Escuchas el pum, pum del latido de los corazones
en un viaje que parece de ida y vuelta,
y puede suceder que despiertes envuelto en la manta sonora de la V.S.O. de la película Pearl Harbor
en un  puerto sin agua,
y un velero de atrezzo.

Entonces descubres que nada tiene que ver
con las tabernas del barrio de La Viña

y su empedrado resplandeciente a la luz de la luna

lunes, 11 de julio de 2016

Despertar a la vida


Con el  corazón asomando de puntillas por el trastero de mis recuerdos
donde reposan el viejo aro,
la bolsa de canicas,
el futbolín,
las chapas,
el patinete,
la bicicleta sin rodines,
el tirachinas,
los cromos de Kubala, Di Stefano, Peiro, Pele…
junto a los regates de Garrincha,

las jornadas deportivas con mi padre,
y su repertorio de canciones tradicionales,
la zapatilla de mi madre y sus cocidos,
las partidas de parchís en la mesa camilla con mi hermana,

alguna costra de viejas heridas,
un puñado de mocos del invierno,
un tarro con lágrimas…

Entre tantos recuerdos y emociones,
agarro el frasco de sonrisas

y voy abriendo  los ojos al escuchar la voz que pregunta:
¿Cómo te encuentras?

Entonces mientras se ilumina la estancia
y repiquetea el pum, pum de mis latidos
miro, veo y leo los carteles,

siento que escucho y oigo las palabras,
y en ese momento en que percibo la sonrisa,
respondo  a la ternura de Arancha
con un guiño 
y dos palabras:

¡Estoy feliz!